A tus espaldas

Cuando tus ojos se dibujan sobre mis espaldas, mi cuerpo sudoroso se eleva pálido y deja caer los míos en tus atascados sueños. Ellos buscándote y buscándoles el placer que se dilatan desde mis emociones. Puedo ver un espejismo tan superficial pero a la vez tan cálido. Un amor entretejido pero lleno de frialdad.

Adonde estas cuando te inspiras, adonde estas cuando te caes, adonde. Caminas y me ubico. Me ubico sobre tus espaldas otra vez. En estos días blancos. En estos días que tu caminas destinándote. Nos acostamos y nos sentimos. Vos me abrazas tan fuerte y no me sueltas. Nuestros cuerpos desnudos buscando un orificio en la noche. No te vallas. Apenas se abren las paginas de este relato oscuro. No te vallas que puedo darte la sed de mis lágrimas. No te escondas que puedo apretar tus labios. No. No sabes la inmensidad de cielo que hay. Entre vos, entre tu ser. Entre tus miradas. Entre mi y mis ardientes párpados. Podría sostenerme, pero sin que te alejes. Podría verte, pero sin que te aparezcas. Ahí estas, como un pétalo de oleo, como un sueño surrealista. Ahí estas. Un proceso, un encuentro, un lugar, un abrazo, una acción, una búsqueda, una frase. Una frase volando entre las paredes de nuestros cuerpos. Ellas sueltas, palabras exóticas. Despierta. Despertemos.

Sin titulo

Se acerco. Llevaba unos anteojos distintos.

Me pregunto si sabia como llegar.

Yo afirme al pie de la letra, la fuerza de las plumas negras no podían contras las blancas.

Al momento, la brisa bajo el sol se arrodillaba sobre mi frente calurosa. por ese entonces, las violaciones de los derechos humanos por la junta militar eran una entrada sin salida. yo, como un triangulo equilatero, la abrace, la mire a los ojos y acaricie sus labios azules.

Yo sabia que ocultarnos ese día, seria la ultima ecuación, se trataba de ser y no de aparentar.

Salimos del espacio cuando vimos figuras que se alzaban como puntas de flecha. entramos al revés del sendero.  nosotros dos, teníamos que demostrar el detonante. lo colocamos al medio de la calle y esperamos detrás del pilar. nuestras actividades subversivas dejaron de ser reservadas cuando ella soltó su mano, me dijo entrégame a ellos y yo accione. sin darme cuenta, alana soltó lagrimas. fue la ultima vez que la vi.

Estaba sobre el suelo con vendas en los ojos. jose no estaba a mi lado. el desconocido se disfrazaba de un silencio mortal. me hizo retoricas pero yo solo trabaja un incionciente.

La distinta

LA DISTINTA

 

Ella caminaba sobre el agua cuando yo me acerque,

la igualdad de oportunidades y la igualdad de sus derechos se escribían sobre sus ensueños,

su feminidad oculta bajo la luz del ovalo oscuro brillo y parpadeante.

Yo no sabía si la subjetiva era real,

porque quizás era solo una parte de la mitología griega,

encadenada, exótica,  y ligeramente, ella tan difusa.

Su cuerpo de pájaro y sus ojos naturales llovían lágrimas de vuelos.

Quizás la vi,

en medio oriente,

quizás en las entrañas de las islas británicas.

El episodio era atractivo pero distinto.

Yo la abrace y su rostro obtuso me dio un cálido beso,

fue entonces cuando desaparecí,

era un 8 de marzo,

mi alma pálida resplandeció.

Tenía frio, solo sabía que debía entenderla,

porque sus toques eran un acertijo.

La poesía se dibujaba sobre ella cuando la divise nuevamente,

corrí pero no la alcance,

jamás la alcanzaría,

Estar ella bajo la revolución industrial, durante el auge del movimiento obrero,

sin culpa ajena, soltándose hermosa.

La parisiense que estaba a su lado le tomo su mano,

ella actuó y las dos se acercaron.

Pero no, no las alcance.

Una pieza musical salía de sus colas azules,

hospedaban sobre mis almas y yo daba un grito eficaz.

La ultima me dijo no soy neutral. Ella tampoco.

Si la página del silencio era real,

yo entonces estaba en el otro elemento.

Escape finalmente.

Pero  las sirenas querían jugar una última ecuación;

De la poesía épica, de la historia,

de la poesía lírica, de la música,

de la tragedia de los cantos y de la comedia,

de la danza y poesía coral,

de la astronomía y poesía didáctica

yo me di cuenta de sus silencios.

La distinta solo tenía que entenderla,

la respuesta vos ya la sabias,

hablaba descubiertamente,

ella,

cuando despertó en las caricias del tercero.

Minientrada

El capricho de Osiris

 

El ovalo lo tome con mis manos calurosas,

el sabor amargo llegaba a mis labios lentamente,

el color ambarino se diviso ante mi mirada, una y otra vez,

yo estaba sentado cuando los 30 volúmenes corrían por mi cuerpo.

Atrapado en la extraña, la egipcia me mostró los acontecimientos.

Ellos en la época aquí ya se originaban.

El elamita era mudo pero me lo mostró en imágenes de celuloide,

distinto del sumerio que solo me dio a probar.

Estaba en un barril de palo rosa,

vestido en malta y cereales.

El subjetivo me hacia girar en 360 grados,

y de sus manos caía algo verde que llegue a distinguirlo como lúpulo,

de su balde, el escupía agua.

Yo me escape con la camarera,

y la vi cambiar,

ella dejándose caer.

Como una sirena al oleo, la mujer de vestido blanco se apareció en la no destilada,

su espuma persistente lloraba de sus ojos,

el límpido era la pequeña ecuación.

Y fue ahí cuando salí al antiguo pueblo.

En los grandes basaltos había panes de cebada,

el cielo estaba escrito de arroz y bambú,

yo caminaba,

agarrándome la cabeza gacha,

cayendo, subiendo.

El ovalo estaba vacío cuando desperté.

Me levante y me aleje de las diversas marcas escritas en sus originales papiros.

La camarera me mostro una seña que no pude divisar,

yo ya escapaba de la pulpería.

El hombre que estaba parado junto a la puerta de salida,

el tan apuesto,

me dijo al oído,

yo soy toro en mi rodeo

y torazo en rodeo ajeno.

Continúo citando pero al verlo enojado, salí rápidamente.

Afuera hacía calor,

los gauchos se iluminaban en sus payadas,

ellos, hombres de hierro.

Estaba mareado, pero gustoso,

el hombre primitivo me tomo de la mano y me echo sobre sus raíces,

raíces de cereales, de frutos silvestres, que él antes  masticaba para desencadenar su fermentación alcohólica.

Había color y fuerza en la levadura del extraño.

Yo llegue a mi rancho, yo decidí escapar del laberinto.

El capricho del subjetivo ya había sido descubierto,

y su fin ya era un montaje.

El acertijo;

Estaba sentado en la sigilosa oscuridad,
la pantalla ella tan sensible sobre mi,
el niño despertó y me hablaba sensible a mis pupilas,
las personas que estaban junto a el salieron del cálido objeto en combinaciones melódicas,
yo estaba despierto sobre la oscura escena cuando tocaron la puerta,
pero mis sueños, ellos, ellos no la escucharon.
El tiempo lo persiguió al ilusionismo,
todo se dejo volar, lentamente,
y el niño entonces me mostró su historia.
La luna reía tan exótica y se derretía vestida de engrudo.
Los relojes, los reparaba en ocultas lagrimas.
Y luego, pronto la chica de boina se apareció,
ella se soltó,
tomo de la mano al subjetivo y me rió en frente como una utopía.
La proyección corría en mis caudales de sangre.
Yo sabia que el color entintado me llevaba.
Que no era una metáfora.
Entonces tome el aparato y la pausa se creo.
Las combinaciones melódicas, los silencios y los graves flotaron.
El niño todavía se emocionaba, se escapaba y corría a la par del humo gris.
Hugo era solo una pagina de humildad.
En la estación de ferrocarriles,
en algún lugar escondido donde el tiempo lo ves imaginariamente,
donde las flores nacen rosas,
donde los extraños ladran pero no muerden.

El prolífico innovador me contó la segunda historia,

el estaba en amarguras cuando el subjetivo lo vio.

París ya se hacia ver iluminada,

entre estos muros entre paredes,

y el,

el ladrón tenia hambre,

a veces acudía al elemento de la dieta tradicional europea.

Yo no termine de ver los últimos segundos,

pero pude divisar y conocer su historia.

Apague el cálido objeto y mi cabeza se dejo caer,

vos tenias que adivinar este acertijo,

porque la celuloide vos no la tenias.

La invención la conocí,

pero no la soñé,

el montaje ya no podía ser mas descubierto.

Lágrimas sobre el basalto:

 

El viento húmedo sudaba sobre mi piel,

mi cuerpo sentado sobre el lapacho dejaba caer lagrimas de palo rosa,

viendo una página de deforestación en el silencio,

y como la lluvia golpeaba sobre mí, sobre mi tan fuerte.

La pesadilla cambio y desde el océano escuchaba los rocíos nocturnos,

y entonces,

entonces a mi lado se sentó un desaparecido,

el hocó oscuro me lloraba y yo no sabía porque,

pero vi la transformación,

ella tan exótica.

El cielo cayó en un águila viuda y su cuerpo mútuo en oleo se visibilizo,

los 75 municipios empezaron  a temblar,

yo estaba soltando mis alas en puerto esperanza,

el guatambú me saludo en humildad y luego también cayo,

el cedro misionero padecía de ceguera y no lo pude ver,

pero el pino Paraná me beso los pies y me dijo una brisa en mis oídos sordos,

distinto de el extraño eucalipto que no quiso acercarse y yo lo sabía.

Camine alejándome y me vestí en algodón y azúcar bajo el frió y oscuro silencio,

soltando de los labios el tabaco, mirando el verde con mis ojos color te pisando el basalto,

abriendo mis vuelos en los saltos de Santa María.